Durante años, una madre convivió con un miedo difícil de expresar: que la mayor pasión de su hija pudiera algún día arrebatársela. Ahora, tras un devastador accidente aéreo en Florida, aquellas palabras han adquirido un significado desgarrador.
Nathalia Gadelha Filgueiras, una joven de 20 años que soñaba con convertirse en piloto de una aerolínea, viajaba como copiloto a bordo de un Learjet 60 cuando el avión se estrelló cerca de Greenacres, en el condado de Palm Beach. Las nueve personas que iban a bordo perdieron la vida.
Nathalia había perseguido su sueño desde muy joven. Obtuvo su licencia de piloto cuando todavía estaba en la escuela secundaria, acumuló aproximadamente 1.300 horas de vuelo y llevaba unos nueve meses trabajando como piloto comercial.
Su madre, Camila Gadelha Corteleti, la describió como una joven responsable y trabajadora. También recordó que siempre había temido que volar algún día se llevara a su hija. Se sentía orgullosa de que Nathalia hubiera conseguido vivir su pasión, pero jamás imaginó que tendría que despedirse de ella tan pronto.
Mientras tanto, los investigadores continúan examinando las causas del accidente. Entre los factores analizados figuran la acumulación de hielo y las turbulencias. La NTSB también ha señalado que el avión podría haber comenzado a desintegrarse antes de impactar contra el suelo.

