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Durante años, hacer la cama correctamente significaba seguir una rutina muy conocida: sábana bajera, sábana encimera y una manta o edredón. Sin embargo, cada vez más personas se preguntan si esa capa adicional sigue siendo necesaria.

Para quienes se mueven mucho mientras duermen, la sábana encimera suele terminar hecha un lío por la mañana, enrollada alrededor de las piernas o desplazada hacia un lado. A otros les resulta demasiado cálida o simplemente no les gusta tener que lavarla, secarla, doblarla y volver a colocarla.

Este cambio resulta aún más práctico gracias a las fundas nórdicas lavables, que pueden retirarse y limpiarse con regularidad. Eso sí, prescindir de la sábana encimera no significa lavar menos la ropa de cama. Simplemente, la funda del edredón pasa a ser la capa que necesita una limpieza frecuente.

Por supuesto, no existe una única manera correcta de preparar la cama. Algunas personas siguen disfrutando de la sensación de una sábana fresca, especialmente durante las noches cálidas. Otras prefieren menos capas y menos ropa que lavar.

Al final, lo importante es elegir lo que permita descansar mejor y simplifique un poco la vida cotidiana.

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