Lo que parecía ser un vuelo rutinario hacia uno de los lugares más aislados de Alaska terminó en tragedia cuando una pequeña aeronave de alquiler se estrelló cerca del radar de largo alcance de Cape Newenham el 20 de agosto, causando la muerte de las ocho personas que viajaban a bordo.
El Cessna 441, equipado con dos motores, había salido de Anchorage esa mañana con dos pilotos y seis pasajeros. Entre ellos se encontraban dos empleados del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos y cuatro contratistas que viajaban por motivos laborales relacionados con la instalación.
Los últimos minutos del vuelo continúan siendo investigados. Según la NTSB, el avión ya había realizado un primer intento de aterrizaje que no tuvo éxito y posteriormente inició una segunda aproximación. Las condiciones meteorológicas eran complicadas, con niebla, nubes bajas y visibilidad reducida, por lo que los pilotos dependían principalmente de los instrumentos.
Los restos fueron encontrados aproximadamente a un cuarto o un tercio de milla al oeste de la pista, en una zona de terreno elevado y montañoso. También se produjo un incendio después del impacto.
Los equipos de rescate llegaron en helicóptero y confirmaron que no había supervivientes. La ubicación remota y las condiciones meteorológicas dificultan ahora el trabajo de los investigadores.
Por el momento, la causa del accidente no ha sido determinada. Los investigadores analizarán el clima, el terreno, el estado de la aeronave y otros factores antes de llegar a una conclusión.
Ocho personas perdieron la vida mientras realizaban un viaje de trabajo. Ahora, sus familias y compañeros esperan respuestas.

