Con apenas diez años, Tilan ya aparecía en las portadas de numerosas revistas infantiles. Su belleza y su extraordinario aspecto habían despertado la admiración del público, convirtiéndola en una de las jóvenes modelos más conocidas de su generación.
Su carrera en el mundo del modelaje habría comenzado cuando tenía solamente tres años. Mientras otros niños disfrutaban jugando con sus amigos y pasando tiempo con sus familias, ella ya dedicaba buena parte de su tiempo a sesiones fotográficas y compromisos profesionales.
Aunque su éxito parecía extraordinario, también despertaba una pregunta importante: ¿estaba perdiéndose experiencias propias de la infancia? Algunos se preguntaban si sus padres deberían haber rechazado aquellos primeros contratos para permitirle crecer con más tranquilidad, lejos de las cámaras y las exigencias de la fama.


