Un solo día podría haber cambiado lo que los rescatistas lograron recuperar del Atlántico. Más de 27 años después del accidente aéreo que acabó con la vida de John F. Kennedy Jr., su esposa y su cuñada, un antiguo comandante de la Guardia Costera ha compartido un detalle que añade otra dimensión a la tragedia.
El 16 de julio de 1999, Kennedy, de 38 años, pilotaba una avioneta Piper Saratoga rumbo a Martha’s Vineyard, Massachusetts. A bordo viajaban también su esposa, Carolyn Bessette Kennedy, de 33 años, y la hermana de esta, Lauren Bessette, de 34. Su desaparición desencadenó una intensa búsqueda que finalmente permitió localizar los restos del avión a unos 116 pies bajo el agua.
El capitán retirado de la Guardia Costera W. Russell «Russ» Webster declaró al New York Post que el cuerpo de Kennedy fue encontrado aproximadamente a 10 pies de la aeronave, mientras que las dos hermanas estaban en su interior.
Webster señaló que las corrientes marinas podrían haber alejado el cuerpo si la recuperación se hubiera retrasado. Su relato difiere de algunas informaciones publicadas en aquella época, por lo que conviene distinguir sus declaraciones de los hechos confirmados.
Décadas después, el accidente sigue despertando interés y recuerda las dificultades que pueden acompañar a las operaciones de recuperación submarina.

