Durante décadas, su rostro podía hacer reír, asustar o simplemente dejar al público sin palabras. Era teatral, impredecible e imposible de olvidar. Ahora, una de las figuras más singulares del mundo del entretenimiento se ha marchado.
El legendario actor británico murió en su casa de Los Ángeles a los 80 años. La noticia fue confirmada el 26 de agosto y las autoridades no sospechan de ninguna acción criminal. Su causa exacta de muerte todavía no ha sido revelada públicamente.
Su historia comenzó en Inglaterra, donde estudió interpretación antes de llegar a los escenarios londinenses. Pero todo cambió cuando asumió el papel que marcaría para siempre su carrera: el Dr. Frank-N-Furter en The Rocky Horror Show. Al interpretar nuevamente al personaje en la película de 1975, creó una actuación que se convirtió en leyenda.
Y aquello fue solo el comienzo.
Años después aterrorizó a millones como Pennywise en la adaptación televisiva de It, además de participar en Clue, Home Alone 2, Muppet Treasure Island, Annie y numerosas producciones animadas.
En 2012, un grave derrame cerebral cambió su vida y lo dejó dependiendo de una silla de ruedas. Aun así, continuó trabajando y compartiendo sus recuerdos, incluso a través de sus memorias Vagabond.
El hombre detrás de todos esos personajes era Tim Curry: una voz, una presencia y un talento que difícilmente podrán ser reemplazados.

